Hay pasiones que se heredan
El amor por Peñarol no se explica: se siente. Es el abuelo que te llevó por primera vez a la cancha. Es el grito del gol con tu viejo. Es la gloria de la Libertadores que te contaron mil veces.
Por eso no hicimos un mate cualquiera. Grabamos en la virola las escenas que todo hincha lleva en el pecho —el tren, el estadio, el escudo— para que cada vez que lo tomes en la mano, sientas que tu pasión está ahí, marcada para siempre.
Quiero el mío, carbonero — $1.590
